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La Vía Laietana celebra su centenario
publicado el 26/03/2008 a las 08:53 h. Daniel Venteo
El 10 de marzo de 1908, ahora hace cien años, se iniciaron las obras de apertura de la Vía Laietana
Véase el Vídeo

Por Daniel Venteo


El 10 de marzo de 1908, ahora hace cien años, se iniciaron las obras de apertura de la moderna Vía Laietana. Se trataba de la primera gran avenida -conocida en aquella época como la Gran Vía A de la Reforma Interior- que tenía que hacer realidad la transformación urbanística del centro histórico de Barcelona ya esbozado en el Plan Cerdà medio siglo antes, y que comunicaba el centro neurálgico de Barcelona con el nuevo Eixample y el puerto, principal escenario de la actividad económica de la ciudad.

Los derribos empezaron, de manera solemne, en el solar que actualmente ocupa el edificio de Correos. El rey Alfonso XIII, acompañado por el alcalde de la ciudad Domènec Sanllehy, derribó simbólicamente la puerta del edificio número 71 de la calle Ample. La piqueta que se utilizó se conserva actualmente, junto con muchos otros materiales históricos referentes a las obras, en el Museo de Historia de la Ciudad.

Las obras habían sido suspendidas durante décadas por la falta de una financiación apropiada y por las dificultades de gestión que planteaba una obra de aquella envergadura. A partir de 1901, sin embargo, con la entrada en el Ayuntamiento de Barcelona de los nuevos políticos regionalistas y republicanos, las cosas empezaron a cambiar. Se inició, entonces, una modernización sin precedentes de la Administración municipal que en breve permitió, en el año 1905, la firma de un convenio de tesorería con una entidad financiera privada, el Banco Hispano Colonial, que supondría el inicio del saneamiento de las finanzas municipales y el impulso de grandes proyectos urbanos, como la apertura de la Vía Laietana.

El Ayuntamiento y el mismo banco acordaron mediante un nuevo convenio que el Hispano Colonial se encargaría directamente de toda la gestión de la obra, lo cual permitió agilizar las obras extraordinariamente.

Los túneles del primer metro de Barcelona

El resultado fue que, entre 1908 y 1913, se ejecutaron todas las expropiaciones y los derribos de los edificios afectados, que llegaron hasta un total de 270. También se construyeron, con una visión clarividente, unos túneles que años más tarde se aprovecharon para la construcción del primer metro de Barcelona, además de una moderna red de alcantarillado que tenía que contribuir a resolver la insalubridad que padecían los barrios antiguos, donde la falta de condiciones higiénicas todavía estaba provocando una alta mortandad, sobre todo infantil.

De todo ello quedó, por primera vez en la historia de la ciudad, una memoria gráfica de gran interés: previamente al inicio de las obras se convocó un concurso fotográfico para dejar testimonio de los espacios de interés histórico y artístico de la Barcelona vieja que iban a desaparecer y de las ignominiosas condiciones de vida que sufrían sus vecinos.

Un barrio en construcción

La apertura de la Vía Laietana, y los numerosos edificios históricos que parecían condenados a desaparecer por la acción de la piqueta también permitieron, paradójicamente, la construcción en el barrio de la Catedral de un nuevo centro monumental, y se reconstruyeron, en sus aledaños, algunos de los edificios afectados por las obras, y que en algunos casos fueron desmontados piedra por piedra y reconstruidos piedra tras piedra en lugares como la plaza del Rei (Casa Padellàs) o la plaza de Sant Felip Neri (fachadas de las casas gremiales de los caldereros y de los zapateros), e incluso mucho más lejos, como en el Hospital de Sant Pau, donde todavía hoy se encuentra la fachada de la iglesia barroca de Santa Marta originaria de la calle de la Riera de Sant Joan, donde Picasso tenía su estudio, desaparecido con la Vía Laietana.

Al mismo tiempo que se recuperaron algunos edificios, se impulsó un ambicioso plan de restauración de monumentos (murallas romanas y medievales, capilla de Santa Àgata, Saló del Tinell, casas de los canónigos, Casa del Ardiaca, Palacio Real Mayor, palacio episcopal, Palacio Requesens, etc.) y de creación de nuevos elementos neogóticos (como el puente de la calle del Bisbe y el edificio de antecámara del Palacio Real Mayor) que han formado lo que conocemos actualmente como Barri Gòtic.

Las consecuencias sociales de la apertura de la Vía Laietana, sin embargo, fueron dramáticas para miles de barceloneses, con un número todavía hoy desconocido de centenares de familias que fueron obligadas a abandonar sus hogares sin ninguna alternativa de realojamiento, en una época sin garantías sociales para los afectados urbanísticos. El ambiente social de aquella Barcelona del tiempo de la apertura de la Vía Laietana ha quedado recogida magníficamente en la novela La felicidad, obra del escritor barcelonés Lluís-Anton Baulenas.

Sin embargo, la construcción de los nuevos edificios de la avenida no fue tan rápida como los derribos que la hicieron posible. El primer inmueble construido en lo que se tenía que convertir en el nuevo centro financiero de la Barcelona de entreguerras fue el edificio del número 3, que todavía hoy en su chaflán luce las flamantes iniciales BHC de su constructor: el mismo Banco Hispano Colonial.

Con el tiempo, en la Vía Laietana se llegaron a construir las sedes de buena parte de las principales corporaciones empresariales de la capital catalana, como la Transmediterrània -hoy juzgados- (n.º 2), la Compañía de Seguros Barcelona (n.º 6), la Compañía Arrendataria de Tabacos -hoy Hacienda- (n.º 8-10 bis), la Cámara de la Propiedad Urbana (n.º 24), el Colegio de Ingenieros Industriales (n.º 39), la Caixa Mútua Popular -hoy sindicatos- (n.º 16-18), el Banco de España -hoy Caixa Catalunya- y el Fomento del Trabajo Nacional en la plaza de Antoni Maura, la Caixa de Pensions (n.º 56), el Crédito Lyionnais -hoy Servicio Catalán del Tráfico- (n.º 60-62), además de otros edificios públicos y de gran interés como la central de Correos (n.º 1), la escuela Baixeras (n.º 11 bis), el Casal del Médico (n.º 31), la Casa Colldeforn (n.º 12), las Casas Cambó (n.º 28-30), la Casa Guarro (n.º 37), la Casa Bartomeu Trias (n.º 26) o el cine Princesa -hoy desaparecido- (n.º 14), entre otras.

La construcción del último edificio en el último solar edificable de la Vía Laietana no se produjo hasta 1958, en la confluencia con la avenida de la Catedral (edificio de oficinas Hispània, 1958). Se completaba así la urbanización de la Vía Laietana abierta ahora hace un siglo.
 
Imágenes de época
Fotos: Archivo Fotográfico del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona
 Enlaces relacionados:
» Web del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (AHCB) [+]

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